Silvina Pirraglia – análisis de obra – OBSVTR 1.0


Yo soy yo y ella también

Gabriela Pino, “Mi nombre es Blancanieves”, ThisIsNotAGallery.

Un frente que se autoproclama por lo que no es: una galería de arte. Un vestido de Blancanieves que flamea, colgado, y que los curiosos, los voyeur, espiamos por una mini ventana. Escena musicalizada para quien quiera enchufar un juego de auriculares. Ese es el primer acercamiento de lo que ya es la obra de Gabriela Pino.

Puertas adentro, nos recibe la artista. Es que tuve el privilegio de llegar antes y que nos convidara unas magdalenas con algo caliente. Y nos saluda con la emoción y la ansiedad de quien invita por primera vez a alguien a su casa. Porque es una casa lo que justamente vamos a encontrar cuando entremos al gran galpón de TINAG. Un site-specific construido con maderas de cajones que alguna vez contuvieron (simbólicamente, y no tanto) las manzanas que vemos desbordadas de a montones.

“Mi intención era hacerle la casa a Blancanieves”, comenta Pino, y agrega que había quedado cautivada por una muñeca Blancanieves inmensa de un pueblo en Paraguay. Inmediatamente pienso en lo interesante del procedimiento: alguien que quiere algo pero que empieza por otro lado. Como quien va preparando el terreno para recibir eso otro que está por suceder…

Gabriela Pino ha empezado desde los bordes, con algo que servirá de contención y refugio para alguien. Y sin embargo, Blancanieves aparece sólo desde su universo y desde las huellas que ha dejado (su casa, sus manzanas, su ropa). Y dan ganas de remarcar el adjetivo posesivo porque la obra se construye desde el comienzo (su título) con un firme refuerzo del yo. Blancanieves, es en su ausencia, a través de lo que ha dejado. Tendremos que invocarla, y por qué no, reponerla. El puntapié inicial de esa invitación es reconstruyendo su historia, yendo muy hacia atrás en el tiempo para recordar el cuento que alguna vez nos leyeron. ¿Y cómo (se nos) aparece Blancanieves hoy? ¿Hay algo que nos indique en qué devino cuando logró tener casa propia? Las manzanas parecieran hablarnos desde la desmesura, como quien trata de imponer un orden particular en este mundo y empieza desde el hogar. Son ochenta los cajones de manzanas que salen de la casa, pero es un caos semi-organizado, me atrevería a decir “femenino”. Si tuviéramos que encontrar un dicho popular que acompañara a la obra, éste no sería el que se quema con leche ve una vaca y llora sino algo más en la línea de lo que no te mata te fortalece…

Si Blancanieves se fue, lo que dejó es la huella de alguien que claramente se ha plantado y ha podido (finalmente) elegir. ¿Es posible seguir los pasos de Blancanieves? ¿Hacia dónde rumbea la carrera de Gabriela Pino después de este gran salto ornamental?

Silvina Pirraglia
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Silvina Pirraglia – análisis de obra – OBSVTR 1.0


I am me and her too

Gabriela Pino, "My name is Snow White" ThisIsNotAGallery,

A facade that proclaims itself for what it is not: an art gallery. Snow White’s dress is hanging, blowing in the wind, and we, the onlookers, the voyeurs, peep through a tiny window. A scene whose soundtrack was chosen for those who wish to plug in a headset. This is the first approach to what already is Gaby Pino's work.

Once inside, we are received by the artist. Having arrived early, I had the privilege of being offered some muffins with a hot drink. She welcomes us so warmly and excitedly as if it were the first time she has invited someone home. Because it is precisely a home what we find when we get into the great TINAG shed. A site-specific built with wooden crates that once held (symbolically, and not so symbolically) the apples we can see strewn all over the place.

"My intention was to make Snow White a house," said Pino, and added that she had been captivated by a huge Snow White doll in a town in Paraguay. I immediately think…what an interesting process: someone who wants something but starts from somewhere else. As if paving the way to receive that other thing that is about to happen...

Gabriela Pino started from the edges, with something that will mean support and shelter to somebody. Yet, Snow White appears only from her own universe and from the traces she left (her home, her apples, her clothes). I would like to underline the possessive adjective as this work is conceived from the beginning (its title) with a strong emphasis laid on the self. Snow White is in her absence, through what she has left. We will have to invoke her, and why not, revive her. The kickoff of this invitation is to rebuild her story, going far back in time to remember the fairy tale we were once told. How do we see Snow White today? Is there any hint of what became of her when she managed to get her own house? The apples seem to speak to us of the immoderate, as if trying to impose a particular order in this world starting from home. There are eighty crates of apples coming out of the house, but it is a semi-organized chaos I would dare to describe as "female". If we were to find a popular saying to accompany the work, this would not be Once bitten twice shy but something more along the lines of What does not kill you makes you stronger...

If Snow White has gone, what she has left is the trace of someone who has clearly asserted herself
and has (finally) been able to choose. Is it possible to follow Snow White's footsteps? Where is
Gabriela Pino's career going after such a great stunt?

Silvina Pirraglia